Lo que el machismo no quiere que veas

Ana Orantes llevaba décadas sufriendo el maltrato de su marido. Venía de aquella época donde lo que pasaba entre las paredes de tu casa se quedaba en casa y hablarlo era casi impensable. Donde si pedías ayuda te podían responder “en la salud y la enfermedad” y que tenías que cumplir los votos, aunque significara que un día te arrebataran la vida.

En 1997 contó tantos años de sufrimiento en televisión, en Canal Sur.

Los malnacidos que siguen negando que exista una violencia machista le responderían hoy con el bulo que intenta generalizar las “denuncias falsas”. E incluso la acusarían de arruinar la vida a su asesino, al que le buscarían múltiples excusas.

Porque, como tantas mujeres que hoy en día han visto como eran asesinadas tras denuncias que se quedaban en nada (la caverna machista las cuenta siempre como “falsas”) y tantas otras a las que les roban la vida sin que se hubieran atrevido a denunciar, sabiendo el nulo apoyo que iban a encontrar por parte de demasiados, Ana Orantes se convirtió en una cifra más del horror solo 13 días después.

El horror a manos de su maltratador durante décadas, su ex-marido, José Parejo, del que había conseguido divorciarse un año antes aunque aún tenían que compartir la casa.

José Parejo que, como buen cobarde machista, se acercó por su espalda para que ella no tuviera tiempo a reaccionar.

José Parejo, quien la roció con gasolina y la quemó viva para huir a continuación.

Fue la nieta de Ana, al volver del colegio, la que encontraría el cuerpo de su abuela calcinándose.

Decimos que Ana Orantes se convirtió en una cifra más pero en realidad en 1997 ni siquiera se llevaban oficialmente las cuentas de las mujeres víctimas de la violencia machista. Es más, 22 años después solo se contabilizan como víctimas de la violencia machista las mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas.

Sin embargo, a pesar de que las estadísticas dejan fuera a mujeres asesinadas como Laura Luelmo o Diana Quer, desde que se empezaron a contabilizar las asesinadas por la persona con la que habían mantenido una relación (la aprobación de la Ley Integral de Violencia de Género se produjo a finales de 2004) son más de 1.000.

Más de 1.000 mujeres asesinadas por el machismo contabilizado, el machismo que deja muchas más víctimas por el camino, en solo 15 años.

Podríamos pensar que en más de dos décadas desde el asesinato de Ana Orantes hemos avanzado, sin embargo lo que nos encontramos es al machismo rampante cabalgando a lomos del fascismo y un partido que niega la violencia machista con el cuento de que ellos “hablan de todas las violencias” mientras recurren al lloro de “es que también hay hombres asesinados” y la misma actitud vomitiva que si les negaran el reconocimiento a las víctimas de la violencia homófoba, la violencia racista o incluso a las víctimas del terrorismo.

El discurso machista y fascista que se excusa con “estar en contra de todas las violencias” de la misma manera que si les echaran en cara a las víctimas del cáncer que también hay otras enfermedades.

El discurso para borregos de los que se dan golpes en el pecho hablando de ser “los únicos que piden la Prisión Permanente Revisable para evitar más asesinatos” mientras obvia que, si solo hablan de los reincidentes y se ataca cualquier medida, incluida la necesaria educación en igualdad, para acabar con el machismo, están pasando por alto innumerables crímenes machistas, incluyendo todos esos donde después de asesinar el machista intenta suicidarse.

Es más, en su intento de acallar a las víctimas de la violencia machista quieren volver décadas atrás, a antes de que Ana Orantes se atreviera a denunciar el maltrato que sufría, usando el término “violencia intrafamiliar” de la misma forma que antes las cosas debían quedar “en familia”. E insultando de paso la memoria de acosadas, maltratadas, violadas y asesinadas donde la “familia” no tuvo nada que ver pero sí un machista que decidió que tenía derecho sobre ellas solo por el hecho de ser mujeres.

Y así, en pleno 2019, nos encontramos que, cuando más claro ha quedado la importancia de la educación en igualdad para erradicar en un futuro la violencia contra las mujeres, hay profesores con miedo a tocar el tema en clase como cuenta Elena Gómez en el siguiente hilo de mensajes en Twitter:

Miedo por insultos, por amenazas y hasta por denuncias. Denuncias como la que ha recibido el profesorado del IES Luis de Sotomayor de Baena por poner, el 25 de Noviembre, Día Contra la Violencia de Género, un documental sobre Ana Orantes en el marco de la celebración de actividades en defensa de la igualdad y contra la violencia de género. Denuncia por la que el tutor ha sido llamado a declarar al juzgado.

Denuncia que los mismos que quieren silenciar que se hable de violencia machista están apoyando mientras hablan de “adoctrinamiento.

A Ana Orantes la quemaron viva hace 22 años después de décadas de maltrato y hace solo unos meses en Sevilla le dedicaron una calle. Pero hoy denunciar y enseñar su historia, con la esperanza de que no vuelva a pasar jamás, conlleva denuncias y acusaciones de “adoctrinar.


Más Fuentes

https://www.publico.es/tremending/2019/12/18/violencia-machista-esto-es-lo-que-la-ultraderecha-quiere-vetar-el-video-de-ana-orantes-13-dias-antes-de-ser-asesinada-por-su-exmarido/

https://www.publico.es/sociedad/profesor-instituto-baena-declara-juzgado.html

https://cordopolis.es/2019/12/18/vox-apoya-la-denuncia-al-ies-de-baena-contra-el-adoctrinamiento-en-las-aulas/

https://cordopolis.es/2019/12/17/la-junta-apoya-la-actividad-contra-la-violencia-de-genero-denunciada-por-la-familia-de-un-alumno-en-baena/


#machismo #fascismo