¡Malditos seáis, asesinos!

“Había miradas, gente que iba a verla al lugar de trabajo para ver quién era, sintió mucha presión, habló incluso con Recursos Humanos. Cuando el marido se enteró de que el vídeo estaba circulando, a ella se le cayó el mundo encima”

Verónica solo quería que la situación pasara, que dejaran de hablar de ello.

Había grabado el vídeo hace cinco años, pero daría lo mismo si lo hubiera hecho hace cinco días. Porque ese vídeo no era para vosotros, para vuestras risas, para vuestras pajas, para vuestro morbo; pero ahí seguísteis pasándoos el vídeo, señalándola, acudiendo a donde estaba para echarle esa mirada de babosos, “mira, esa es la del vídeo”.

Y todavía alguno lo defenderá, todavía, después de muerta, dirá que la culpa fue de ella, que no lo hubiera grabado.

¿Cómo os va a preocupar? Si entendéis que si lo graba un hombre no pasa nada, incluso es un machote, unas risas con unas palmaditas en la espalda, pero la mujer que salga en un vídeo así... ¡Ay la mujer que salga haciendo algo de eso! Porque ya se sabe lo que es para vosotros una mujer que sale en un vídeo sexual, ¿verdad?

Malditos porque lo volveréis a hacer. Porque no lo haríais con un hombre pero os divierte humillar a una mujer hasta que no le dejáis salida; como la salida que se le negó a Tiziana Cantone, que estuvo años intentando que se borrara aquel vídeo con el que hasta en televisión se hicieron bromas. Intentando huir de ello hasta que no pudo más.

Malditos seáis porque conocemos su nombre pero habría que saber el de todos vosotros. Tendría que salir la imagen de cada uno de los que compartisteis el vídeo para poder ir a señalaros y decir “mira, parecen personas, pero esas son las mierdas que le arruinaron la vida”.

¡Malditos seáis! Malditos, porque ella se habrá quitado la vida, pero vosotros se la arrancásteis.

¡Malditos seáis asesinos!

Noticia en el diario Público


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