Y por qué no...

machismo

Desde antes de la primera sentencia y, más aún, después de la misma y hasta hoy mismo, todavía hay quien me ha comentado que el abogado de la piara (que se hacían llamar “manada”) solo estaba haciendo su papel defendiendo a sus clientes, como contestación a cada una de sus salidas, a cada uno de sus desprecios, a cada una de sus declaraciones. Y hoy vuelve a la carga y habrá quien le siga excusando porque “solo hace su trabajo”.

No, no estaba solamente defendiendo a sus clientes, no estaba esgrimiendo su conocimiento jurídico para lograr su absolución sin más. Su abogado se estaba comportando como cada uno de esos machos cavernarios que no han necesitado conocimientos de leyes para apoyar a cinco VIOLADORES.

Leer más...

Ayer los jueces del Tribunal Supremo emitían su veredicto en el llamadoCaso de la Manada” corrigiendo las resoluciones anteriores que habían condenado la violación de una chica por parte de cinco hombres como abuso, y no como agresión sexual (aplicando por lo tanto una condena menor), al haber decidido mirar hacia otro lado para no creer en la existencia de intimidación suficiente contra ella.

La noticia del fallo final y la posterior detención de los cinco violadores, que llevaban un tiempo en libertad paseándose tranquilamente por las calles, fue recibida con alegría y como una victoria importantísima y necesaria. Y desde luego lo es, igual que ha sido importantísima y necesaria la reacción de gran parte de la sociedad que ha decidido no callar; pero también es una victoria aterradora.

Leer más...

No fue abuso, fue violación. Pero recordemos...

Recordemos que todavía queda el caso de Pozoblanco.

Recordemos que se reían y aplaudían entre ellos por como eran capaces de abusar de una mujer inconsciente preguntando que habían hecho con ella después; si la habían convertido en otro caso Marta del Castillo.

Leer más...

Mil mujeres asesinadas. No mil mujeres “muertas” como repiten los titulares cada vez que una mujer es acuchillada, tiroteada, estrangulada, tirada por una ventana. Porque no “mueren” como si hubiera sido su elección, como si no tuvieran nada mejor que hacer en ese momento. Son asesinadas.

Pensarlo. En cualquier otra circunstancia en la que habláramos de mil personas asesinadas nos llevaríamos las manos a la cabeza pero, aquí, el mayor problema es que una parte demasiado grande de la sociedad sigue mirando hacia otro lado. Y no me refiero únicamente a los que son tan despreciables que llegan a intentar minimizar asesinatos comparando cifras con las de fallecidos en la carretera o la construcción, restando importancia de esa forma a todas esas vidas, aunque hayan sido arrebatadas por las manos de otra persona, amontonándolas en una balanza al peso, insultándolas al usarlas de esa forma.

Leer más...

No “solo te lo pasaron

No. A ti no “solo te lo pasaron”.

Si te lo pasaron y no fuiste a exigir a quien te lo envió que parara eres cómplice. Si sabías lo que pasaba y no lo denunciaste eres cómplice. Si cuando pasó cerca de ti te pusiste a murmurar y reírte con los demás eres cómplice. Si te acercaste a echarle un vistazo para decir “Ah, mira, esa es la del video” eres cómplice. Si lo reenviaste eres cómplice.

Y no, tampoco “solo bromeabas”. Eres cómplice.


Imagen de Pedripol para CTXT


#machismo

“Había miradas, gente que iba a verla al lugar de trabajo para ver quién era, sintió mucha presión, habló incluso con Recursos Humanos. Cuando el marido se enteró de que el vídeo estaba circulando, a ella se le cayó el mundo encima”

Verónica solo quería que la situación pasara, que dejaran de hablar de ello.

Había grabado el vídeo hace cinco años, pero daría lo mismo si lo hubiera hecho hace cinco días. Porque ese vídeo no era para vosotros, para vuestras risas, para vuestras pajas, para vuestro morbo; pero ahí seguísteis pasándoos el vídeo, señalándola, acudiendo a donde estaba para echarle esa mirada de babosos, “mira, esa es la del vídeo”.

Y todavía alguno lo defenderá, todavía, después de muerta, dirá que la culpa fue de ella, que no lo hubiera grabado.

Leer más...

A veces recuerdo que en Facebook no solo hay una herramienta de mensajería que casi no uso (salvo que selecciones la opción “ir a una Conversación Secreta” la privacidad de Facebook Messenger es nula porque todo lo que escribes es escaneado por la red social) sino que los mensajes de quienes no están en mi lista de contactos se van a un oscuro rincón llamado “Solicitudes”.

En ocasiones me he encontrado allí perdidos, más de un año después, mensajes de personas normales que querían contactar conmigo pero, principalmente, Solicitudes” se ha convertido en el cubo de los despojos del odio de aquellos que se quedan pataleando tras leer algún comentario en abierto. Por eso, y porque no tiene precio imaginar a seres que buscan desesperadamente que les hagan casito y se encuentran con que pasan los días, semanas, meses o años sin respuesta, casi nunca entro a echar un vistazo.

Leer más...

Que dice el mismo personaje que comparó abortar con “los neandertales que esperaban a que los niños nacieran para cortarles la cabeza” y después soltó que “en Nueva York se había aprobado una ley para abortar después de dar a luz” que pide disculpas.

“Buscando si era correcta o no era correcta mi afirmación sobre esa ley un despacho de Nueva York me confirma que no es correcta, con lo cual cuando uno mete la pata lo mejor es pedir disculpas. No era la ley de Nueva York como yo decía.

Lo siento mucho, pido disculpas y punto, se acabó la polémica”.

Y tan “pichi”.

Leer más...

Desde hace unas semanas estamos pudiendo observar una de esas preciosas demostraciones de lo que es la llamada “frágil masculinidad”, consistente en que los mismos que se suelen dar golpes en el pecho e intentan que su voz sea la que suene más alta en su caverna, dándoselas de muy machos (y cualquiera que lo encuentre ridículo es un “beta”), son los primeros en salir a hacerse las víctimas porque “las feminazis odian a los hombres”. Entendiendo que identifican como “feminazi” a cualquier mujer que denuncia el machismo en la sociedad y como “hombres” a... ellos, que se creen la mejor representación y a todo lo que debería aspirar un “hombre de verdad”.

Y en este caso la frágil masculinidad se ha topado con un personaje de cómic llevado al cine y con la actriz que le da vida en la pantalla, para convertirlo en la representación de todos sus miedos. Porque, aunque jamás lo admitan, es imposible no recordar a Galeano:

“El miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.”

El personaje en concreto es la “Capitana Marvel” y la actriz la oscarizada Brie Larson, que se han convertido en el centro de críticas sin que se haya producido el estreno de la película siquiera.

Leer más...